viernes 27 de noviembre de 2009

PLACEBO

Estoy como drogada. Ver mi nombre completo escrito en mayúsculas, publicado en el periódico me hace sentir drogada.

De repente, me disparo lejos de la realidad. De repente, no pienso en las 16 horas que trabajo, la paga miserable, ser practicante. Nada de eso importa. Claro el placer es un rato, porque sigues queriendo más. Más. Más.

Al día siguiente me agenda cinco eventos, de los cuales tengo que rescatar dos o tres. No importa voy feliz a cuantos puedo. Entrevisto a locatarios molestos, mujeres molestas, gobernantes molestos. Todos están molestos en esta ciudad. Pero yo estoy feliz. Claro. A esa hora yo sólo estoy buscando la droga que me haga sentir feliz. Deambulo entre las calles con mi libretita con la foto de un panda comiendo bambú, y mi grabadora fiel, la cual ha resistido caídas, verguenzas, rechazos y la implementación de un hanger de Betty Boop.

Al rato escribir las notas. Estrés y felicidad. El deseo de que todas salgan bien, que la entrada diga todo. Información en una frase.

Después, más felicidad. Preparar mi especial. Lo mejor, saber que voy a salir publicada en una plana entera. La mejor droga de todas.

Por supuesto, ningún adicto tiene un final feliz.

martes 17 de noviembre de 2009

Peripecias del reporterismo


"Una foto, de una de mis notas".


Aquí no soy nadie.

No soy la reportera de la fuente. No.

Yo reporteo el evento que nadie más va a cubrir.

Mi día empieza a las 7 de la mañana. En las últimas semanas me levanto por inercia. No siento emoción, ni tristeza, ni incertidumbre, ni nada.

Llegó al evento del Instituto X, que invita al Primer Seminario Internacional de Lo-que-sea, donde asistirá el doctor Viví-de-las-becas-del-gobierno y el funcionario Candidateable. Ahí nadie me conoce.

Primero llegan los de las agencias. Aquellos a los que el periodismo les vale desde hace años, la nota es mecánica; lo inmediato es lo que vende. Al rato los de medios pequeños, los que aún se interesan por el evento y no por el chacaleo. Luego "el medio importante", los que van por su propia agenda. Los que ganan más (entre los que ganan menos), los que acosan al funcionario para que les diga exactamente lo que quieren oir.

Yo tendría que estar en el último grupo. Pero, claro, soy practicante. Entonces no entro en ninguno. Cero a la izquiera. Llego a los eventos sin saber qué diablos es una mesa de prensa, ni para qué me dan una computadora.

Rídiculo. Me siento frente a la computadora para sacar mi libreta y apuntar lo que pasa. Old style. Como me enseñaron en la facultad.

Mi día sigue en una comida a menudo solitaria. Nadie come a la hora que yo como. Lidiar con meseras pesadas. Mal servicio. Tampoco me gusta ir al mismo lugar y que me traten con familiaridad. Una vez más: me da igual.

Luego, la guardia. Hacer mi nota, recibir otras tantas, llamar para corroborar datos, revisar cables a ver si cae una nota que no tenemos. Talacha.

Ahí sólo miro con suspiros a la sección que dejé y "en dónde se supone" que ya me contrataron. Pero no llega mi contrato, ni me contactan en Recursos Humanos, ni nada.

Estoy pensando que nunca sucedió.

Salgo a las 9, 10, 11 de la noche. La verdad no hay hora de salida. Hay "días tranquilos". Es decir, que días donde el editor está de humor para cerrar temprano.

Aún así, me gusta. No puedo explicarlo.

miércoles 4 de noviembre de 2009

DE QUEJAS Y MÁS





BLOG:

Soy demasiado ingrata para atreverme a escribir en tu bella plantilla HTML. Pero hoy estoy harta, o sea, lo que se dice, hasta la madre. Se supone que no debo ser supersticiosa, pero siento que si empiezo a divulgarlo, menos, mucho menos se va a dar. Pero necesito sacarlo de mi pecho aquí va la historia...

Como sabes estoy aquí en un conocido periódico abriéndome paso en el camino si es que hay uno. Es que en serio fuimos engañados por todos aquellos que nos dijeron "de veritas, si estudias una carrera vas a vivir mejor, <>, esa es la clave". No blog, nos mintieron. Bueno, a mí, porque tú ni existías y pos no tienes culpa de nada. La verdad es que este país jodido, correción, mundo jodido de crisis, hambre, injusticias...el trabajo está de la chingada. No hay trabajo, si tienes uno o lo odias o te pagan una basura. A veces las dos.

Disculpa los arcaismos del lenguaje, pero ni modo que uno se aguante estoicamente y no aviente ni una pequeña grosería por aquí.

¿En que iba el relato? Ah ya. En quejas.

El mundo no es lo que creíamos. Nos mintieron. No hay superación, ni nada de eso. Todo está cada vez peor.

Así que yo tenía un trabajo con los viejitos referidos en este post. Pero luego no, porque no me pagaron, y a parte de que me caían mal, no iba a aguantar mucho sin dinero. Renuncié. Así orgullosa, por la puerta de enfrente y sin un peso.

Me dediqué al periódico. Pero como dice el director de aquí "el periódico te mastica y te escupe". O sea, es tan ingrato que no se toma el tiempo de llevarte a la digestión. Absorbe tus nutrientes de joven de 22 años y después te escupe. Así nada más.

Aún así, creo que me gusta la mala vida. Empecé a trabajar en dos secciones y empecé a publicar. Ser famosa, pues. Pero no hay dinero, famosa pero pobre. Si eso se puede. Y ni tan famosa. Emoticon: carita triste. Emoticon: carita de insatisfecha.

Yo no aguantaba y me eché a llorar con mi querido novio por teléfono.

VV: (Sniff, sniff, moco, moco) es que no me escuchan, sólo me explotan y para nada, no sé si me van a contratar

R.: ay amor, pues no trabajes tanto, cumple con tus horas, relájate...

VV: (Sniff, sniff, moco, moco) pero si no me sacrifico no voy a tener una oportunidad...(tic, tic- tic, tic) Espérame, tengo otra llamada...

Y la otra llamada era mi editor de la otra sección very important que me quería de reportera y de planta...y que no se gana mucho...y que uno puede subir pronto...y que estoy joven.

O sea. Ya era feliz, iba a tener un empleíto pequeñito, pero en lo que quería. Emoticon: cara feliz. Emoticon: cara de satisfacción.

Luego hablamos en vivo, me dijo más cosas. Que tenía talento. Emoticon: cara de orgasmo.

Que ya sólo faltaban los trámites burocráticos. Que fuera aprendiendo.

Mi desgracia es simple. Ya no me siento tan entusiasmada siendo practicante y tengo ganas de mirar a algunos pendejos, que me tratan mal, por encima del hombro. Pero no puedo. Nadie sabe aquí que la practicante no termina su práctica y sube a la sección grande.

Pasa el tiempo y me aterroriza que no se dé. Cada día que pasa siento que se olvidan de mí...o que no me prometieron lo que me prometieron. A fin de cuentas aquí "sólo te mastican y te escupen".

LO PEOR: se ruega por ser masticado

domingo 23 de agosto de 2009

Melancolía por soledad

Foto verdadera para quien desee jugar al "adivina, adivinador"


El viernes fui a cenar con dos tipos del periódico. Uno de ellos mi coeditor. Y no, nada de nombres para no quemar el asunto. Fuimos a uno de esos lugares bonitos donde se cena bien, se bebe bien y se juega dominó. "So not chic", para citar a Horizonte. Mi coeditor es un tipo bastante solitario que tiene por única misión encontrar un amigo, una novia...whatever. (Me dio penita recomendar un perro) Consagró su vida entera a perseguir LA NOTA y olvidó vivir su vida. Claro, ahora tiene un puesto glamoroso en un periódico glamoroso...y nada más.

Todo lo recuerda con una melancolía absoluta. Su hija que lo dejó para no volver a verlo, ni a hablarle. Todas esas mujeres con las que "no se quiso comprometer" y al final no queda ninguna. Las coberturas lejos de la oficina donde tiene que regañar a la gente que las hace. La nostalgia por los tiempos mejores.

...

PRELUDIO

Volví con mi psquiatra el jueves pasado. Ufff no, si lo veo como otra relación más: tormentosa y lacrimógena. Le dio gusto verme y saber que al fin tengo...dos trabajos. Me dijo que cuando me vuelva famosa lo siga viendo (ajá). A este paso lo veré toooda mi vida, fama o no. Anyway. Luego me dijo que yo no emito una "vibra sexual", que me sientiera tranquila y aceptara ir a cenar con mi editor". O seaaa no sé si sentirme halagada por aquello de que soy lista o sentirme insultada por decirme que no soy sexy. Nooo, pues si las mujeres lo queremos todo. Lo merecemos todo, ¿qué no?

....

Siguiendo con mi relato, la cena fue un poco triste. Pensar en cómo diablos debes dejar tu vida de lado. No sé si estoy dispuesta a eso. Yo soy una romántica (OJO de las suicidas del siglo XIX, no de las mensas de ahora), me gusta el sexo, las citas, el ocio, el sexo...No puedo dejar de pensar en el maldito equilibrio. Quiero escribir desde mi compu, la tranquilidad de mi casa, tener una planta que no se muera, un perro y a mi novio que se despierte para prender la computadora y leer todas las noticias que pueda antes de irse a trabajar.

Por cierto...no les he contado la otra noticia: R. y yo nos vamos a vivir juntos. Mi psiquiatra recomienda arrepentirse antes de dar el gran paso. Pero a mí me gustan los desayunos en la cama con él. Lo demás...no importa, si al final terminaré siendo una editora invitando a algún amigo a cenar con tal de tener un poco de compañía, bien vale la pena arriesgarse ahora que aún se puede.

jueves 23 de julio de 2009

BIENVENIDO- WELCOME (AGAIN)

ó el Poder del regreso




Y no del sustantivo, sino del verbo poder porque se puede y a uno se le hincha la gana volver a escribir. Estoy aquí en mi oficina vacía, escuchando a las dos secretarías más estúpidas del mundo en su insesante parloteo, mientras yo intento trabajar y corregir lo incorregible.

Mis días transcurren entre el periódico y la editorial donde el verbo trabajar tiene un nuevo significado. A veces me aburro mucho, como hoy. Intento poner todo el volúmen de mi computadora para no tener que escuchar acerca de nietos, libros aburridos, y cosas de ama-de-casa que me da hueva infinita. Mi hora favorita es cuando empieza el noticiario, porque mi hora de salida está cerca.

En mi otro trabajo me siento de nuevo frente a una computadora que me avienta toda la información del mundo que es imposible digerir en una hora. En la redacción de la sección Nacional se escuchan noticias hasta que empieza el Panda Show y todos se alejan de la formalidad para reírse de las bromas más crueles jamás imaginadas.

Ahora casi no veo a R., nuestra relación la sustenta el messenger cuando le cuento que a veces no aguanto a mis jefes hiper dependientes de mí, y que me quiero fugar al trabajo del periódico donde soy más feliz, pero la paga es casi nada. Maldito mundo real.

Casi la una...aún falta para salir. Estos jefes tienen casi sesenta años y debo explicarles casi todo. No sé cómo funcionaban antes de mí, bueno se hicieron ricos, no hay que negarlo. Ahora no están. Mi escritorio sigue inundado de papeles que -se supone- debo terminar el jueves...o viernes, antes de que noten que puedo hacer el doble de lo que hago.

Mi otro jefe no tiene 30 años, es egresado de la fac y se la pasa haciendo bromas. Yo quiero preguntarle todo y le insisto en el cuándo voy a poder cubrir una de esas notas que nos pasamos escribiendo...pronto, tal vez.

Mi jefe aburrido acaba de llegar.

jueves 4 de junio de 2009

La llamada que no debió ser...



Sometimes I wish I was like Mariella

Y por fin NO me dieron el trabajo que tanto esperaba, en conocido periódico de la Ciudad de México. Me dijeron -y cito- "te quedaste en la rayita, pero eres muy joven y lograrás todo lo que quieras". Yo sólo pensaba "¿quién chingados le pidió compasión?".

Por el momento estoy en el hoyo, no puedo llorar porque las lágrimas de una vida se me han acabado. Sólo me queda seguir buscando, y la idea me da entre hueva y hartazgo. Acabo de fumar un cigarro que había estado bajo la lluvia algunos meses. Casi vomito.

Ni los frapuccinos llenos de calorías me hacen feliz. Y la tipa hiperactiva de mi terapia dice que lo que me falta es ir a ver Ángeles y demonios y dejar de bajar de peso...claaaro a quién le pregunto. Para mí, lo que me falta, es una sobredosis de anfetaminas.

Stay tuned (a ver si algún día la vida me sonríe)

domingo 31 de mayo de 2009

Por mí los Parker Brothers se pueden ir mucho a la...



Ahí estaba yo, encerrada en el baño, viéndome en el espejo con los ojos de cangrejo más grandes que se puedan imaginar, porque las lágrimas se me escurrían a pesar de la vergüenza. En ese momento podía irse todo a la chingada, porque la verdad es que estoy harta.

Los pasados cuatro meses han sido para mí casi, casi, como los peores de los tiempos recientes. Mi psiquiatra dice (frase común en mi vida presente) que todo se trata de mi increíble poca tolerancia a la frustración, y al inevitable cambio que se da de estudiante a población económicamente inútil -según lo entiendo yo-

Así, ridícula como soy; me puse a llorar sobre un juego de Monopoly, enfrente de personas que ya me consideran bastante loca. Disimulé todo lo que pude, durmiéndome en el sillón (esperando a que se me bajara la rabia), metiéndome al baño como media hora. La neta prefiero fingir daño estomacal a mostrar mi increíble daño emocional.

Todo comezó con ese juego despiadado de fichitas de metal. Todos se burlaban de mi increíble poca capacidad de negociar, todos se reían y aprovechaban de mí. Luego estaba R., con todo el sadismo del que es capaz poníendole sal a la herida. Si sabe que mi orgullo ocupa varias cuadras...

Y fue ahí, en medio de un montón de billetitos de papel de colores que pensé: está es mi vida, la constante de la frustración eterna, donde -es verdad- que no hay esperanza. ¿Y si yo eligo creer y todos me avientan pruebas irrefutables a la cara?...¿todo es un mundo que busca como fregarse a otros?

Manejé hasta mi casa a las cuatro de la mañana, con la visión nublada por unos lentes mojados. Después, R. y yo tuvimos una GRAN pelea, la cual involucraba las caras burlonas de mis vecinos ebrios en una fiesta, mi coraje inmeso por ver que la pelea era estúpida y por el remordimiento que sentiría al día siguiente. Es decir: hoy. R. dice que me aguante con el remordimiento; que no ande pidiendo perdón. No sé qué pensar, pero mis reflexiones alcanzan para saber que todos somos una bola de despiadados en algún nivel. ¿Él es un santo?, ¿yo soy una bruja maldita y loca?, ¿cómo saber quién tiene la razón?

Estoy harta de todo.

La verdad, lo único que no quería era seguir pidiendo disculpas. Dejar de sentirme culpable, ¿pero eso implica tragarme el coraje?, ¿vivir frustrada? ¿Alguien puede darme un maldita solución para esta sociedad podrida?

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Ahora sólo pienso: bienaventurados los que son felices con los triunfos futbolísticos, porque de ellos es el reino de...donde sea que vivan los que no lloran con estupideces hiper racionalizadas.